Hombres con un Dios

Para el hombre no hay mujer verdadera,

Todas son de yeso partido y música ajena

Para los hombres del mediodía las mujeres nunca esperan

Pues se van con la mirada perdida

En busca de una extraña enredadera

 

Las lejanías de los tiempos

Han enseñado a los hombres a dormir con la cara de costado

Acurrucados frente al fuego eterno y despreciados por los hados

Cuando miran de nuevo el galope de su sueños

Comprenden lo que han ganado:

Un dolor de maquinaria cardiaca y un llanto desparramado

 

Las intermitencias de la muerte ¡oh Saramago!,

Se parecen a la que fue una justa inminencia de lo irreal que suena existir

Quien vive, quien se va, a quien esperamos para amar

Más allá pues del olvido está el hombre compartido

 

Ese hombre que tienen un Dios, un Dios que lo mata con cinco sentidos!!!!

Cual desgracia en eternos dados conjurados tenemos que salir a la vida

Enfrentarnos como es debida la cosa

Murmuraremos palabras soeces para darnos fuerzas,

Culparemos al destino

Saciaremos la sed de vino y luego comeremos carne roja pulsante

Al costado de nuestro andante pensamiento,

El perro cancerbero de la muerte nos espera para morder el retazo de nuestra existencia,

Y por Dios que existe se lo daremos en bandeja!!!!

 

Las enseñanzas de la mujer que nos ama se asemejan a la lejanía de un estallido

Ya que nos afectan el oído, pero huella física casi nunca dejan

Mas bien desesperan con su cántico continuo

Aquel que desde niños nos recuerdan la esclavitud para con ellas,

Hondas muertes que cargamos porque amamos

Hondos destinos e inescrutables que nos lanzamos a perseguir

Pero eso es mejor que huir del beso asfixiante

De una mujer arrebolada en nuestro pecho

Que vivir por eternidades el despecho de ser un hombre que tiene un Dios,

Pero que siempre lo mata al final.

La pareja más hermosa

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Dicen las crónicas de Sarkadria que había una vez un anciano, que vivía en el lado sur del planeta, doscientos años mayor que la Rosa que contemplaba al atardecer del tercer día que el botón se abrió.

 

Durante seis años cultivó ese rosal con las lágrimas de sus ojos pardos, porque pensaba que no habría mejor agua que la de su propia existencia para nutrir y lograr el gran final con el que quería despedirse de este mundo.

 

Cuando la Rosa se mostró en su plenitud

Al verla el anciano sintió que la muerte bien valía la pena

Había cultivado la flor más hermosa del mundo,

Y de todas partes del planeta venían para contemplarla

Finalmente, cuando todos la vieron y afirmaron que era la criatura más maravillosa que habían visto sus ojos, olido sus sentidos y experimentado su espíritu,

El anciano decidió partir al encuentro de su Dios

Pero la rosa lo detuvo en el último suspiro y le dijo

-Pídeme lo que quieras y te lo concederé-

El viejo pensó largamente en sus años, en sus experiencias, en sus finales felices y tristes, en todo eso que le hizo latir el corazón de furia, desconsuelo, asombro y pasión…

Y estaba por no hallar un motivo por el cual vivir

Hasta que miró a la rosa, la miró por primera vez de verdad

Descubrió en ella la tibieza del rocío

La frescura de la sonrisa

La alegría del corazón,

La inmensa ternura al verla inclinarse un poco a la derecha y mirarlo de lado…

Entonces supo que deseaba…

 

Dicen las crónicas que la Rosa más bella del mundo vivió largos años con el Clavel más sabio. Y los dos conformaban el más perfecto cuadro que la naturaleza pudo hacer…

Soy de aire melancólico y fugaz

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Me gusta jugar a que soy de aire y me introduzco en las grietas del tiempo eliminando muchas de las irrealidades que me atormentan en las madrugadas donde sudo de temor porque no estás aquí a mi lado, acariciándome el niño de mis años que se vuelve un placer indomable cuando de crear historias de pulmón y trabajo se trata.

De cuando en cuando salgo a navegar en esquirlas indescifrables de labores cotidianas que nada tienen que decirme en las odiseas fotográficas de ver mi ciudad fósil sumergirse en la marea de líneas de cable, dispuestas en ordenes subrepticias por lo fundamental que es tratar de revivirte en cada cura de de resaca, tras haber bebido la amistad en copa de jerez antigua y de cristal transparente como la necesidad de compañía al final de la tarde en que no asumo ¿cómo puedes estar tranquila si me tienes cerca de ti?.

Siempre es la misma forma de verme en el espejo, de adelante para el futuro y nunca en el pasado porque soy el fénix que mi padre me comenta que cada día le levanta el ánimo de salir adelante, porque quien pasó por el fuego nuca olvida su calor y lo lleva como el incentivo que lo hace cada vez más fuerte, arriesgado y fraterno con las pruebas que me hacen sentir que la mentira y el engaño muchas veces me salen al encuentro en la pelea diaria de ser legal en un mundo que me tienta a lo contrario.

Me gusta jugar a que soy de aire y me dejo llevar por estos sentimientos tan extraños, tan confusos, tan fraternos, tan olvidados, tan llenos de ti y de mí…

El Sol

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Que me calienta, se apoyó en el cuentagotas de la sociedad

Los bares de concreto me salieron al paso

Con tanta inocencia he tomado en ellos,

Que recordé en el piso todo lo que había asimilado en vida

Y me he llenado de amargura y mala voluntad al volver a ese lugar

Porque sé que en el barrio de al lado del Corazón

Existen jaurías de bebedores

Y también que en la última frontera del hábitat se encuentran los montes

De los mustios consumidores del cream de fua

Y los viejos bohemios que rasgan sus guitarras

Llorando por el mar que se tragó al Astro Rey

El sol

Que me sonroja la faz con su calor

Y me hace refugiar en los templos jurídicos

Con intención de apagar mi bochorno;

Lejos he andado y me ha salido del pecho

Una voz desconocida y amable

Que me ha sorprendido con su aliento a flores

Bien que los titiriteros del mezcal

Con sueños contundentes

Se refugian también bajo la sombra del Partenón laico de Fe

Y ante todo, bajan la frente al imperar de su Dios Astral

El sol

Que se maneja como moneda

Y todos se laxan en el sudor de sus manos;

Del querer, me han dado la copa agria del trasnochar,

Sin Dios, andan ellos con la hegemonía de mártires estadísticos

Y en todos los telégrafos hay mujeres

Tiernas y solas que se enamoran del cable transoceánico

Que le traen voces varoniles de países donde existe un calor diferente

Y una luz que los llena de amor que ellas nunca tendrán

El Sol

Que a lo lejos se acuesta

Y desde mi montaña lo persigo

Viéndolo descansar, ocultarse y llenado vacios;

Que destruye ciudades

Que habrán de sentir

Cada mañana el licor

Del sol

Estoy con ganas de darte lo mejor de mí

angel

Estoy con ganas de amarte en cada esquina de esta ciudad para que los mirones vean mis manos perderse debajo de tu piel nacarada y babeen de envidia al saberte mía y nunca de ellos que se irán hacia sus casas a morder la almohada de la frustración mientras se desfogarán en antiquísimas maneras de imaginarte con ellos, pero al final será la vana ilusión que se irá con la última gota expulsada de su vergüenza de hombres solitarios.

Estoy con ganas de llevarte por las calles de la mano, mientras tienes en la otra un ramo de flores que hurté de los principales mausoleos de venta de frivolidad comercial para darle el calor de mi amor romántico y despreciativo de las fórmulas antiguas, porque contigo todo es nuevo al verte caminar erguida de pecho por donde te llevaré para que se alumbre el cielo y florezca la tierra con los suspiros de los andantes que emitirán al vernos enamorados.

Tengo ganas de sujetarte de la cintura con todo mi brazo derecho para con el otro acariciarte el cabello y besarte sin miedo en un momento de sorpresa única para que conozcas que el respirar de mi corazón se traduce en versos de movimientos serenos y profundos de mis labios, de mis ganas de entrar en ti con toda el alma y llenarte de mi presencia dolorosamente tierna y concreta al demostrarte que puedo hacerte feliz.

Estoy con ganas de escribir un poema donde te lleve por las esquinas, a lugares secretos para el beso, a planicies donde descansar tu cuero, relatar en él la serena forma de tu vida, de tus días, contar en él que me esperaste siempre y sin saberlo, pero que al besarme descubriste lo bello del existir. Declararme una vez más a ti con esos versos dispersos que en tu oído, cuando de lo declame, suenen a ilusión plena, a esperanza llena, a mar, a arcoíris en tus ojos, a lluvia reparadora, a amistad, a furor y dulzura, a pasión entregada…

Estoy con ganas de decirte que te quiero de una vez y por todas para llevarte a donde se concrete este amor que no será en esas maderas viejas que nos esperarán, tampoco a ese lugar de luces y colores que verán nuestros cuerpos danzar, tampoco a esa caminata tranquila mirando las luces de la ciudad mientras duerme, tampoco a esos días allá en la tierra donde mi ilusión creció por tenerte ahí respirando lo que yo respiraba. Te llevaré delante de aquel que me salvó, que me dio una nueva oportunidad y al que te presentaré como la mujer que me acompañará por los siglos de los siglos amén.  

Asesinato interno

Oswaldo Guayasamín

Oswaldo Guayasamín

Hay un estado en el que tu mente expresa la negación de la verdad, en momentos de cruel excitación y otros de fiel exaltación.

Hay en la memoria de mis huesos un día lleno de humedad de lágrimas acumuladas, en tanto pañuelo deshecho entre los garfios de tus dedos.

Sí que existe un mundo de lobos económicos, un millar de países con el nombre de mi hambre, cada uno con un adorno de labios ajenos, prestados en un momento de fuego.

Y es que tiene forma de aguja cada frase de esta sociedad al dirigirse hacia el supremo altar, donde dejé mi capacidad de retornar a mi hogar.

Hay pues un camino para volver a crecer como una flor y morir siempre, hasta volver a mirarte en el instante en que murmuraste “Don´t forgive” y poder cerrarte la boca con todo el poder de mi pulmón lleno de aliento de odio.

Hay que explicar en estas líneas un poco y no perder la frontera entre lo deseado y lo cierto:

Primero es desear nunca haberte pedido que mueras por mí.

Lo segundo trata de volver a empezar por el camino de ser humano.

Y por último explicar porque cambié de lugar contigo en este mundo y te dejé que te consumieras en el infierno.

Hay pues maneras de matar a la conciencia que eres tú y dejarse contaminar con el manto de oscuridad de la actual sociedad, como acabo de nacer yo…

Mentiras profundas

 

Me mentiste tanto y por última vez

Me mentiste tanto y por última vez

¿Cuándo decidiste que sería la víctima de tu mentira

sistemática que lograría arrancarte del pecho el hecho

que recordabas la piel de otro en medio de las

lágrimas que fingías al llegar en mis brazos

y desbordarte de halagos hermosos y ajenos

que desearías decírselos a aquel que aún dominaba

tus sentidos, tu respiración, la culpa tuya de quererme

lo insuficiente para decirme la verdad de tu mirada

y si de confiarme el dolor que sentía en partes

divididas por sus errores y nunca confesarme que

adorabas que te humillara, que te tratara como

el objeto que siempre quisiste ser y que ahora

no intentas más conmigo buscando una libertad

que no quieres, porque a pesar de ofrecerte

la pureza de un amor de olvido y recomienzo

te aferrabas a recordar ese dolorcillo delicioso

que te causaba ser el estropajo de su amor

de media hora desvestidos en una sala que

se convertía en tu pecado originalmente deseado

desde que sufrías de letargos en las madrugadas

del encierro voluntario en la casa del que te Creó

y que te eligió, pues huiste de allí con la humanidad

por delante y el deseo por detrás con las ganas

de que alguien martirice tus piernas, haga moretones

con tus senos y despierte el clímax al cual nunca

llegaste porque no quisiste y, cuando lo encontraste

en mi piel no te bastó para olvidar que no importaba

una vida llena de frustración entre sábanas si él lograba

duplicarte la seguridad de que alguien siempre,

eternamente y sin límites decidiera por ti y despreciaste

con mentiras y mentiras la fortaleza, el consuelo,

la ternura que mi corazón abrigaba cada vez que te

sentía sufrir por algo que yo quería curarte y que al final

me frustró en la manera más profunda de seguir

creyendo que quién me ama no logró corresponder

y a quien elijo para entregar mi corazón se escapa por

la puerta trasera de decir que exijo más allá de la

carne y en espíritu y te respondo que sí

¡maldita sea mi estampa!

quiero una mujer de verdad que camine a mi lado,

escuche mi voz entre penumbras y tiemble de amor

y deseo, que me escuche cuando le canto al oído

todas esas canciones que escuché a lo largo de esta vida

carretera que me manejo, y que cada vez que las oí

eran dedicadas a ella sin conocerla, quiero amanecer

nuevamente amando a una mujer sin penetrarla

y solo abrazados en la obscuridad de besos lentos

que me demuestren que el tiempo no existe para

ambos cuando estamos juntos, quiero que el mar se

funda con la lava y que el viento remolinee con el fuego

y llueva en algún lugar del olvido que me hizo de nuevo

intentar sacar lo mejor de mi corazón para verlo destruido

siempre y jamás por ti, POR TI a quien aconsejé nunca

contar con el pasado como referente y si con el presente

que se te ofrecía responsablemente y tu mil veces

nuevamente preferiste la facilidad de siempre sentirte

en culpa para poder seguir en la mediocridad de quien

no quiere salir del obscuro sentimiento de felicidad

mórbida de saberse dañada en el sentimiento profundo

de ser mujer para convertirte, sin más presiones en eso

que siempre te desearon tus enemigos y que más

temieron aquellos que te aman sinceramente y pues

qué puedo hacer “Martirio de la Montaña” y el “abuelito

dime tú” con esa canción infantil que por siempre me

recordará tu nombre y quiera que lo separe de mi

organismo algún día y pueda de nuevo ilusionarme

con caminar esperanzado por la calle de mi ciudad fósil y

encontrarla a ella, a esa que me deseas que encuentre

para darle el amor que despreciaste por mentirte a ti

misma y a mi principalmente haciéndome creer

en el amor de tu corazón cuando ya estaba ocupado por otro?

Que seas feliz en tu mentira que yo lo seré en mi verdad.  

Para que te los sepas

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Quiero que sepas que la Tierra es redonda y te odia inmensamente en la verdad primigenia de nunca entender lo que te digo en los solsticios en que gané el corazón dizque tuyo en la batalla contra el pasado que supuse ENE veces que dejaste atrás en la locura de mis besos arrebolados de placer infinito de entregarte a quien borraría en un ósculo secreto en la fibra misma de tu satisfacción, cualquier vestigio de ese que llamaste alguna vez igual que a mí en las noches de penumbra, pero que, otra vez te recuerdo, dijiste que olvidarías en mi cuerpo, quemarías su recuerdo al ofrecerte mi estaca suprema para que exorcices el vampiro de tu ánimo y ahora no lo quieres aceptar, quieres volverme quimera de golem de materia cárnica, fálica, estentórea en el momento de trasformarme por la alquimia de tus necesidades de autodestrucción en él, una vez más en él que se transforma en cada nueva relación que tienes en el hemisferio total de nunca encontrar la paz por más que se te ofrezca desnuda y febril ante ti… no lo aceptare porque nunca seré la copia del dolor que te ocasionó y sí la nueva esperanza que pretendo arrancarte así no lo quieras, ¿me entiendes?, ¡serás feliz o morirás en el intento!!!!!!!!!!

Para que te lo sepas

 

angel resc

Quiero que sepas que la Tierra es redonda

y te odia inmensamente en la verdad primigenia

de nunca entender lo que te digo

en los solsticios en que gané el corazón

dizque tuyo en la batalla contra el pasado

que supuse ENE veces que dejaste atrás

en la locura de mis besos arrebolados

de placer infinito de entregarte

a quien borraría en un ósculo secreto

en la fibra misma de tu satisfacción,

cualquier vestigio de ese que

llamaste alguna vez

igual que a mí en las noches de penumbra,

pero que,

otra vez te recuerdo,

dijiste que olvidarías en mi cuerpo,

quemarías su recuerdo

al ofrecerte mi estaca suprema

para que exorcices el vampiro de tu ánimo

y ahora no lo quieres aceptar,

quieres volverme quimera de golem

de materia cárnica,

fálica,

estentórea

en el momento de trasformarme

por la alquimia de tus necesidades

de autodestrucción en él,

una vez más en él

que se transforma en cada nueva relación

que tienes en el hemisferio total

de nunca encontrar la paz

por más que se te ofrezca desnuda y febril ante ti…

no lo aceptare

porque nunca seré la copia del dolor

que te ocasionó

y sí la nueva esperanza

que pretendo arrancarte

así no lo quieras, ¿me entiendes?,

¡serás feliz o morirás en el intento!!!!!!!!!!

Clamor

Clamor

Desierta la sed del hombre, sin algo para beber, tanteando tal vez un manantial en tu ser. Más tarde que después te hallará, en algún juzgado terrenal, si te apiadaras de su clamor saciar…

¿Vendrás?, pues estamos tantos y tan pocos, y miramos que eres mucha y escasa para todos y te escondes en tus redes y nos derivas a la muerte solitaria de no saber más de lo sabido en nuestras memorias y después ¿QUÉ?, seguirás huyendo de nosotros como el cruel conejo del hambre del lobo, hasta cuando  nuestras secas palabras te adularán y te pondrán en pedestal de gloria y tú, cual vil escoria, tratarás a nuestra ansiedad de saber más de lo que dicta nuestra perdida moral, que no hace más que sacrificar la libertad inherente en cada cual de nuestras conciencias, no tienes razón de morir en vano; ¡Revive!, brota como el pájaro que se quemó en sus propias pasiones, ¡Vuelve!, si estuviste, o nace si nunca empezaste, porque tantos estamos en espera dentro de nuestras conchas de metal, ansiando tu voz con solo nuestras fuerzas encausadas en un río de pálida-rojiza vergüenza, la que nos hace seguir en días de días, en la cruel senda de nuestras culpas; ¡Culpas?, si tantos y tan pocos sabrémonos culpables de humanas acciones y así levantamos la voz para preguntar: ¿Dónde llegarás?, ¿A quién en tu manto acogerás?, y seguimos el paso, en varas y mallas, en alambrados y reflectores, en barras y ranchos rancios, en patios cerrados, en sólidos muros y visitas cada miércoles, esperando tiempos, generaciones y Dioses, cómo la cascada que limpiará nuestros corazones y parará la sed, ¡La gran SED!, de los que estamos en muchos y grandes monumentos a la Ley del Hombre, y que te ansiamos día a día en el desierto de nuestras esperanzas marchitas en papeles membretados, que navegan en el mar de los sellos de idas y vueltas entre secretarios malhumorados y licencias para comer de días y meses que archivan esos mustios pétalos donde van impresas las ganas de ver de nuevo el sol desde la plaza del pueblo, de la ciudad, de la calle que nos vio parir. Mientras llegas, nuestra fe, finita o inconmensurable es, ya te puso un nombre, te marcó con su deseo y te llamo: ¡JUSTICIA!   

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